La cardiotoxicidad es un desafío creciente en la atención médica debido al creciente uso de terapias contra el cáncer que se sabe que causan daño cardiovascular. El proyecto COMPASS busca optimizar la salud cardiovascular de pacientes y sobrevivientes de cáncer mediante una vía clínica integral y centrada en el paciente durante cinco años. Impulsará la investigación en cardiooncología mediante la creación de una red internacional y el desarrollo de herramientas para una mejor predicción, prevención, diagnóstico y manejo de enfermedades.
El proyecto se centra en la integración de las vías de atención cardiooncológica, la optimización de biomarcadores de diagnóstico y el uso de imágenes basadas en IA y tecnologías portátiles para la detección temprana y el tratamiento personalizado, a la vez que promueve la prestación de atención médica sostenible y reduce el impacto ambiental.
Los efectos cardiotóxicos de la terapia contra el cáncer pueden aparecer meses o incluso años después del tratamiento.